Este colgante está realizado en plata 925 y presenta una figa tallada en nácar, un símbolo ancestral de protección y resguardo energético. La forma de la mano, delicada y expresiva, se combina con la luminosidad natural del nácar, creando una pieza sutil pero cargada de significado.
El nácar, con su brillo suave y nacarado, aporta una energía envolvente y femenina. Su superficie refleja la luz de manera delicada, generando una sensación de pureza, calma y contención. La talla artesanal de la figa respeta las formas orgánicas del material, manteniendo una estética simple y poderosa a la vez.
Tradicionalmente, la figa es un amuleto asociado a la protección contra energías densas, la envidia y el mal de ojo. El nácar, por su parte, está vinculado a la sensibilidad, la intuición y el equilibrio emocional. Juntos, crean una pieza que funciona como un escudo suave, protector sin agresividad, ideal para llevar a diario.
Este colgante se siente como un amuleto íntimo y personal. Es una joya pensada para acompañar desde lo sutil, aportando calma, protección y una sensación de cuidado constante. Ideal para quienes buscan símbolos con historia, pero expresados de manera delicada y contemporánea.
En Amy Jade, cada pieza nace del diálogo entre el símbolo y el material que lo encarna. Esa coherencia es la que le da identidad a esta joya y la vuelve especial dentro de la colección.