Este anillo fue elegido por su diseño orgánico y luminoso, compuesto por piezas de nácar natural dispuestas en forma de flor. Cada pétalo presenta variaciones sutiles de color y brillo, creando un juego de luz suave y envolvente que cambia según el movimiento de la mano.
El nácar es un material asociado a la protección emocional, la sensibilidad y la armonía interna. Su energía es calma, femenina y contenedora. En este anillo, el nácar transmite una sensación de equilibrio y suavidad, ideal para acompañar desde lo sutil pero presente.
La forma de flor aporta un simbolismo ligado al crecimiento, la apertura y la vitalidad. No es decorativa: refuerza la idea de expansión natural, de belleza que surge sin esfuerzo. El centro de la flor actúa como punto de unión y equilibrio de toda la pieza.
Realizado en plata 925, el engaste sostiene cada fragmento de nácar con firmeza, respetando su forma y permitiendo que el material sea protagonista. Es un anillo con presencia, pero armónico y fácil de integrar al uso diario.
En Amy Jade, cada joya nace de una curaduría consciente, piedra por piedra. Este anillo es único, no se repite, y está pensado para quien busca una pieza luminosa, simbólica y con energía real.
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Nuestra orfebrería es 100% artesanal. El proceso de realización puede demorar entre una y dos semanas aproximadamente, ya que cada joya se trabaja con tiempo, cuidado y dedicación para lograr una pieza única y perfecta.