Este anillo fue elegido por su simbolismo profundo y su diseño reversible. Está realizado en plata 925 y presenta un formato giratorio, con dos caras que dialogan entre sí: de un lado, nácar natural liso; del otro, el Árbol de la Vida Yggdrasil, también realizado en nácar.
El nácar aporta una energía de protección, sensibilidad y conexión emocional. Su brillo suave y cambiante refleja la luz de manera sutil, acompañando estados de calma, intuición y equilibrio interno. En este anillo, el nácar no es decorativo: es el corazón de la pieza.
El Árbol de la Vida (Yggdrasil) simboliza la conexión entre los mundos, las raíces, el crecimiento y la fuerza vital. Representa el equilibrio entre lo visible y lo invisible, lo que sostiene y lo que se expande. Al ser también de nácar, su energía se mantiene armoniosa, protectora y orgánica.
El hecho de que el anillo sea giratorio suma un gesto simbólico y funcional: permite elegir qué mostrar según el momento, el estado interno o la intención del día. Es una pieza que acompaña procesos, cambios y ciclos, sin rigidez.
En Amy Jade, cada pieza nace de una curaduría consciente. No se repite ni se replica. Este anillo es único: un encuentro entre símbolo, energía y diseño, pensado para quien busca joyas con sentido, movimiento y profundidad.
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Nuestra orfebrería es 100% artesanal. El proceso de realización puede demorar entre una y dos semanas aproximadamente, ya que cada joya se trabaja con tiempo, cuidado y dedicación para lograr una pieza única y perfecta.